El Henry Pittier
tiene su laguna de mar
por Valentina Quintero, Enero 31. 2010
Casi escondida entre las montañas del Parque Nacional Henry Pittier, pero con acceso por el mar, se encuentra La Ciénaga, paseo preferido de los visitantes a las playas de Ocumare de la Costa.
En apenas 15 minutos de navegación los viajeros se instalan en aguas transparentes y serenas
Cómo llegar? Lo primero se- rá llegar a Maracay, preferiblemente tomando la salida de Tapatapa para agarrar hacia El Limón y subir al Parque Nacional Henry Pittier por esa entrada. En Ocumare de la Costa se dirigen hacia La Boca y ahí toman los peñeros a La Ciénaga.
Aún con el mar furibundo, la travesía es segura. Son apenas 15 minutos. Si han pensando hacerlo en kayak -nos advertía el guía Aramis de Biotrek- el mar debe estar muy calmado, hay que evitar el canal de navegación de los peñeros porque te llevan por delante y no pegarse demasiado de la orilla.
Conclusión: agarra tu peñero.
Una laguna en el mar. Si nos ponemos específicos, debemos indicar que La Ciénaga pertenece al Parque Nacional Henri Pittier, el primer parque nacional de Venezuela, declarado en febrero de 1937.
A partir de ese instante, en el país empezamos a ser unos ambientalistas, aunque el tiempo haya marcado otros derroteros. Tiene 107.800 hectáreas y está ubicado entre los estados Aragua y Carabobo en el tramo central de la Cordillera de la Costa.
Si retomamos el lenguaje de las emociones, reconozco mi euforia en cada recorrido por La Ciénaga. Es una ricura navegar por ese mar tempestuoso, voltear a la izquierda si vienes desde Ocumare, y conseguir esa entrada a un universo apacible, relajado, transparente, que se mete en la montaña hasta formar esa laguna salada, con manglares al fondo y un arrecife coralino en su extremo que da al mar.
El espacio de playa como tal, con arenita, no es abundante.
Sin embargo hay una piscina natural donde la visita suele instalarse. Entre los manglares también se abren algunas playitas casi privadas. Ojalá que la visita entendiera que estos refugios de naturaleza son para disfrutar con sus sonidos. Con demasiada frecuencia irrumpen las lanchas con unas cornetas de discoteca lanzando reguetón a decibeles de tormento.
Hasta las estrellas de mar pierden la compostura.
Amanecer en La Ciénaga.
Durante muchísimos años esta laguna de mar permaneció absolutamente virgen y carente de servicios. La visita pasaba el día y debían llevarlo todo. En este momento existen algunas opciones.
Coral Lagoon Lodge es la extraordinaria posadita de Libia y Víktor, los mismos dueños de De La Costa Eco-Lodge en Ocumare. Son apenas tres habitaciones en una casita de madera estilo caja, que se cierra subiendo las paredes y al abrirlas son los corredores. Un espacio reducido con lo básico: camita, ventilador, baño completo y unos estantes para la ropa.
A un lado abrieron un restaurante en una casita amarilla, con pocas mesas y una comida que se sale del típico pescado frito con tostón y ensalada rallada. Ricas variaciones con pescado fresco, frutas frescas, ensaladas y hasta postre. Abre para los huéspedes de la posada y los visitantes. Ellos ofrecen el servicio de transporte desde Ocumare, hay kayaks, chinchorros bajo las matas y un excelente servicio. Lo más sabroso es cuando toda la visita se retira al final de la tarde, regresa a La Ciénaga su ambiente original.
Carpas, kayaks y comida.
to enfrente de esta posada se instaló el Campamento Misia Emilia con los amplios servicios de Piscina Gourmet. Explica José Planas que la visita puede acampar, ya sea llevando su propia carpa (siempre es mejor, hasta por higiene y manías) o alquilando las de ellos.
Hay 3 áreas, cada una para 10 carpas. Ofrecen baños, luz y agua dulce. Igualmente tienen sillas y toldos para alquilar y kayaks.
Su plan estelar es el paseo que ofrecen a los manglares, entrando por el Canal del Amor hasta un barro maravilloso donde cada quien se embadurna la mayor cantidad de piel. El proceso de secado se vuelve más grato observando las estrellas de mar con un especialista empírico pero conocedor. Al final, llegan todos a La Piscina con la certeza de que sus cuerpos han recibido el regalo de un barro que tiene más contenido orgánico que el de Las Trincheras, según información de José Planas, de acuerdo con estudios del IVIC. Abren los 365 días del año, siempre con personal para ofrecer los servicios, se sirven las 3 comidas, con 15 variedades de ensaladas, pescado fresco, utilizan aceite de oliva y son creativos en la coctelería. Si lo solicitan, ofrecen el transporte desde Ocumare.
Hacia el fondo está Goyo, con mesas, toldos y sillas para alquilar, restaurante y banana para que la gente recorra la laguna.
Desde La Boca salen los peñeros. Por lo general, cobran 150 bolívares por lancha para 10 personas o 15 bolívares por persona.