Un parque con
servicios cinco estrellas
por Daniel España, Febrero 07. 2010
Si usted ha soñado con pasear en un carruaje tirado por caballos a través de un bosque lleno de flores multicolor o siempre ha querido caminar para perderse entre un paisaje exuberante, no puede dejar de visitar el Parque de la Exótica Flora Tropical, el más grande reservorio de plantas diversas de Latinoamérica, ubicado a cuatro kilómetros de San Felipe, estado Yaracuy.
El hermoso lugar podría catalogarse como único en el país, por la magia que alberga. Es una mezcla de historia, naturaleza viva y un mundo de servicios distribuidos en edificaciones típicas de la época colonial, cuando los misioneros capuchinos poblaron la zona entre los siglos XV y XVIII.
Un bosque de flores, el hotel spa, dos restaurantes, el museo, la tienda de artesanía y la capilla concentran el encanto del lugar.
Llegar al parque por la autopista centrooccidental Rafael Caldera es muy rápido. Desde Barquisimeto el recorrido es de 40 minutos hasta San Felipe. Allí, en el distribuidor La Marroquina, se toma un desvío a la derecha, se pasa por un elevado, se recorren 2 kilómetros, se cruza de nuevo a la derecha en la entrada al caserío San José y se sigue la señalización durante 5 minutos para luego dar rienda suelta a la relajación y la diversión. Si viaja por la vía de la costa, desde Morón hasta la capital yaracuyana son 40 minutos por la misma autopista.
Mundo mágico. Cada visitante es recibido por guías que le informan cómo disfrutar al máximo de las 10,5 hectáreas que lo rodean. La primera sugerencia es el recorrido por el bosque floral, que se puede hacer a pie a lo largo de 4 kilómetros durante 2 horas aproximadamente. En el trayecto hay chozas en las que se puede descansar y respirar aire fresco.
Si el visitante quiere hacer el paseo más rápido y reposado, tiene la opción del carro de golf pero, si la idea es vivir una experiencia inolvidable, se puede hacer el recorrido en un carruaje tirado por caballos.
Ambas modalidades también cuentan con un guía.
Robert Loyo, guía turístico del parque, manifiesta que con cualquiera de las opciones se podrá contemplar una flora multicolor, pues hay sembradas 2.500 plantas de más de 250 especies originarias de Panamá, Colombia, Costa Rica, Puerto Rico y Asia Tropical, además de animales autóctonos como araguatos, picures y perezas.
Luego de disfrutar de la exhibición de plantas, la invitación obligada es a recorrer los espacios de la antigua casona.
En ellos están ubicados el museo, que guarda antigüedades típicas del estado Yaracuy y otras regiones del país; la capilla Nuestra Señora del Carmen, para encontrarse con Dios, y los restaurantes El Monje, tipo piano-bar donde se ofrece comida internacional en buffet y a la carta, y el Trapiche, con comida típica, picadillo, carne en vara y al aire libre.
Rincón de relajación. Como complemento ideal, la opción histórico-natural ofrece el hotel-spa Antigua Misión, el cual cuenta con 81 habitaciones: 5 suites y el resto son habitaciones matrimoniales y dobles, cada una con diferente decoración y servicio 5 estrellas.
William Lilue, gerente de operaciones del hotel, manifestó que la estructura levantada en medio del bosque tropical es colonial. Cuenta con una piscina grande con una cascada, un spa, 4 restaurantes y un gran salón con capacidad para 350 personas que se puede dividir en 4 secciones. "Es un lugar ideal para disfrutar en pareja, en familia e, incluso, en paquetes corporativos.
Somos el único hotel 5 estrellas con un ambiente distinto del hospedaje de ciudad en toda la región centrooccidental", aseguró.
Lilue destacó que, aunque el hotel ya funciona, será inaugurado el primero de marzo con todos los servicios. Para el 14 de febrero, Día de los Enamorados, se estará presentando Frank Quintero en el área de la laguna del parque, donde se darán cita unas 600 personas para disfrutar del concierto bajo las estrellas.
Patrimonio natural e histórico. El Parque de la Exótica Flora Tropical está asentado en las tierras bajas del río Yaracuy, dentro de los predios del aras Rancho Alegre, propiedad de Stefan Von Fedak, un agricultor de nacionalidad húngara que tiene más de 60 años en Venezuela.
En 1990 comenzó la construcción del bosque floral, según las recomendaciones del paisajista francés Jean Phillip Tose. La obra fue culminada en 1996.
En el proceso de levantar la estructura no se derribaron los grandes árboles de más de 20 y 25 metros de altura y una historia de más de 600 años, puesto que los mismos permitían crear el microclima caluroso y húmedo para preservar las flores.
Durante la remoción de tierra se consiguieron las ruinas de la casona de una antigua misión y se decidió reconstruirla para instalar en ella las áreas de servicio de este bosque en medio de un ambiente de antaño.